En honor a la verdad el diario Civitas realizó sendas entrevistas a dos propietarios de pequeñas granjas de la localidad de Lorca, a fin de conocer en boca de ellos, la difícil situación que les aqueja, ante los errados señalamientos que grupos minoritarios les ha hecho al sector porcino, tergiversando la verdad de estos dignos trabajadores del campo.
En esta oportunidad conversamos con los dueños de dos pequeñas granjas ubicadas en el municipio lorquino; se trata de Mina Cárdenas, quien administra una explotación integrada, y Martín Parra, quien dispone de una explotación bajo la modalidad de ciclo cerrado de reproductora.
Mina Cárdenas nos aclaró en primer lugar que las instalaciones son de ella, pero los animales no, es decir, se los proporciona una empresa que le concede el alimento y la medicación. “así muchos pequeños ganaderos se ganan la vida.
Dijo que son muchas las regulaciones, una serie de normativas a las cuales se están adaptando. “El pequeño ganadero lo está haciendo pero se está viendo ahogado, pues le supone un coste que tiene que afrontar, el ganadero con explotaciones más grandes tiene los recursos, nosotros no, por lo que nos toca trabajar fuerte como lo sabemos hacer, y aunque esta normativa nos esté apretando seguimos adelante”.
Sostuvo que “ahora mismo seguimos trabajando, yo soy de cebo, eso quiere decir que a mí me traen los cerdos destetados de la madre; aquí los cuido y los mantengo hasta que sean transportados hasta el matadero”.
Nos aclaró que una explotación porcina pequeña puede contener aproximadamente hasta 4 mil cerdos, esta cantidad es para vivir bien, en cambio, una de 2 mil “Chinos” apenas alcanza para sobrevivir, y si quieren ampliar, les imponen una normativa muy difícil de cumplir y por su puesto es imposible tener la licencia.
El ganadero porcino no tiene ayuda directa alguna. Es el único sector de ganadería que no la tiene. El ovino, el caprino y el vacuno si reciben auxilios financieros, pero los dueños de las granjas porcinas no y tienen que afrontar con todos los gastos.
Le preguntamos por qué cree que sucede esto, a lo que respondió: “No entiendo por qué no recibimos ayuda, y de verdad pareciera que quisieran que desaparezcamos los pequeños ganaderos. Conforme a que llegan las normativas, tratamos inmediatamente de adaptarnos, pero no es lo mismo que nos llegue una normativa con asistencia económica a una sin nada”.
Mina Cárdenas lamenta que la mayor parte de las ganancias por su trabajo, al final de año se les va en gastos de adecuación de sus “naves”. Por lo que exige se mire al pequeño ganadero; y no se tarta que se les regale el dinero, sino que si tienen que hacer inversiones, se les reconozca un porcentaje de bonificación.
En el contexto del Covid-19 señalo que han sido los únicos que han estado sin detenerse, al igual que los agricultores han estado “al pie del cañón”; Así como se está quedando atrás el boom de la pandemia, se han olvidado que gracias al sector porcino la población ha tenido asegurada la alimentación, “porque lo único que sabemos es trabajar los 365 días del año”.
En su experiencia, con esta pandemia dijo que se ha sentido particularmente privilegiada por el trabajo que tiene, porque mientras que nadie podía salir de su casa ella lo hace todos los días para ir al campo y atender su pequeña granja.
Como especial anécdota nos dijo que “Soy madre de dos niños y desde muy temprano me toca levantarme para atender los animales y mientras no hubo actividades escolares los dejaba con su abuela, y gracias a ella pude continuar mis labores durante todas las mañanas, y es que cada día debo hacer algo o atender alguna circunstancia que se presenta, fuera de la atención habitual de los cerdos.
Con respecto a los señalamientos en contra del sector porcino señaló que se tergiversa la verdad. “Yo no me opongo a que vengan y vean cómo están mis instalaciones y supervisen el bienestar de los animales y cómo estamos protegiendo el medioambiente”
Sobre esto último expresó que los pequeños granjeros y todo el sector porcino son los más interesados en garantizar un medio ambiente óptimo, ya que de este trabajo es que pueden asegurar su alimentación de sus familias y suplir otras necesidades.
“Antes, cuando la situación era muy difícil para muchos, no se quejaban de las explotaciones porcinas, y eran muchos los ue criaron un cerdo en e patio de sus casa, porque teniendo hambre podían satisfacer su necesidad, pero ahora siguen las campañas de los ecologistas, quienes en vez de apoyar a este sector que asegura la alimentación y proporciona empleo a la sociedad, pareciera que fueran subvencionados para hacernos la guerra”, manifestó muy preocupada.
Dijo que era muy franca al decir que la contaminación viene de otros lados, a los cuales los ecologistas ni dicen ni hacen nada para denunciar y luchar en contra y son los pequeños granjeros los que menos contaminan el medio ambiente.
Para concluir su participación quiso dejar muy en claro que “Adespolorca" ha sido la única agrupación que nos ha defendido de tanto señalamiento. No han sido otros grupos, por eso agradecemos de sus buenos oficios con los pequeños granjeros de cerdos en Lorca.
El trabajo es arduo pero los dignifica
Martín Parra lleva 30 años administrando su granja en la modalidad de ciclo cerrado de reproductora, desde las 6 de la mañana inicia su labor en su explotación., lo cual es una labor ardua pero gratificante.
Sobre las normativas de la Unión Europea que deben cumplir el sector porcino, aseguró que ya las venían cumpliendo, entre ellas el manejo de los cadáveres, bienestar animal y la bioseguridad, y todo el tiempo han tenido que correr con todos los gastos, incluyendo en las adecuaciones actuales.
“Sobre los señalamientos en nuestra contra le voy a dar mi opinión personal, desde la prehistoria, desde la aparición del hombre, éste se ha tenido que alimentar, recurriendo a la pesca, ganado y legumbres. Hemos evolucionado y seguimos obligados a alimentarnos”.
Continuó diciendo que “con el tiempo muchos se convirtieron en productores de alimentos y eso ha continuado hasta el presente. Muchos somos productores de alimentos para el consumo de la humanidad. Ahora, no comprendo que intereses tendrán estos movimientos ecologistas, deben estar financiados por alguien, porque nadie se mueve por nada y menos ir en contra por la gente que se esfuerza y produce alimentos”.
También se preguntó “Quién le está pagando a esa gente para que se dedique a mostrar de nosotros una imagen negativa y que todo lo que hacemos es malo”.
“Somos los primeros que estamos cuidando del medio ambiente; cuidamos de los animales. Todo lo que se ha establecido sobre el bienestar animal lo hemos venido haciendo siempre, no es necesaria ninguna normativa, pues antes de imponerlas ya nosotros las teníamos muy en claro” enfatizó.
Apuntó que sus animales tienen que estar en las mejores condiciones porque les provee el pan de hijos. “No necesitamos normas que nos obligue a tratar bien a nuestros animales, porque ya para nosotros eso es obvio y lo hacíamos espontáneamente”.
Afirmó que en toda esta situación debe haber “una mano negra” detrás de todo ese movimiento ecologista que los señala y tergiversa todo lo que se hace en esta actividad.
Insistió en decir que la contaminación ambiental viene de otros lados, pero que los ecologistas no están interesados en hacerle frente, como son las energías altamente contaminantes o las industrias que emiten dióxido de carbono.
“Estamos adecuando nuestras granjas para intentar vivir, pero estamos viviendo una persecución y hacen de nosotros los mismos señalamientos que le hacen a las macrogranjas, que es un concepto que debe definirse en su justa dimensión, aseveró Parra.
“En medio de esta dura pandemia que ha sobrevenido, yo no sé qué es dejar de trabajar, tampoco sé que son unas vacaciones o que son pagos extra. Lo nuestro es trabajar sin pensar en las condiciones”.
Finalmente, reflexionando sobre su vida, sostuvo que en su caso particular su explotación ha revolucionado y creciendo con él, ya que desde que tenía 14 años de edad se inició en esta actividad cuando le ayudaba a su padre a cuidar a los animales. A sus 19 años decidió combinar esta labor con los estudios que puso en práctica en la construcción de su propia granja.
“Quiero dignificar el trabajo y el sacrificio de muchas personas como yo que han hecho de este oficio su pasión y medio de vida. Me considero un artista porque no todo el mundo es capaz de atender, mimar y cuidar animales que son seres vivos; y en esta sociedad hay que hacerles entender que estos animales no son un juguete o una mascota, son alimentos para su consumo”. Dijo Parra.




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