La compañía biotecnológica “Moderna” ha conseguido que su vacuna genere respuestas inmunitarias «rápidas y fuertes» en todos los voluntarios que la recibieron durante la fase uno de la investigación y podría estar lista para 2021. La empresa biotecnológica estadounidense anunció que su vacuna entrará en la fase final de pruebas en humanos el 27 de julio, convirtiéndose en el primer laboratorio en lograr este avance. Con este progreso, Moderna se sitúa al frente de la carrera hacia una vacuna contra el coronavirus que, desde fines de diciembre, contagió a más 13 de millones de personas en el mundo, causando más de 570.000 muertes.

Pruebas de la vacuna

Durante la primera fase de pruebas en humanos, se administraron dosis de 15, 100 y 250 microgramos a 45 participantes voluntarios. Tras la primera ronda, los niveles de anticuerpos resultaron más altos con dosis más elevadas y, tras la segunda ronda, los participantes tenían más anticuerpos que la mayoría de pacientes de covid-19 que habían generado sus propios anticuerpos. Más de la mitad de los participantes sufrió efectos secundarios como fatiga, escalofríos, dolor de cabeza, dolores en el cuerpo y dolor en el lugar de la inyección. Para Amesh Adalja, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Johns Hopkins, "es alentador que los participantes generen elevados niveles de un avanzado tipo de anticuerpos, sin embargo, hay que cuidarse mucho sobre cuánto extrapolar desde la fase uno hasta los ensayos clínicos". La fase final de pruebas se hará con 30.000 participantes voluntarios en Estados Unidos, la mitad de los cuales recibirán la vacuna en dosis de 100 microgramos, mientras que a la otra mitad se le administrará un placebo. El primer objetivo del ensayo será comprobar si la vacuna es segura y evitar la infección del coronavirus. Si una persona contrae la covid-19, se tratará de ver si la vacuna puede frenar el avance de los síntomas.

Vía a la producción en masa.

Las vacunas tradicionales inyectan un virus debilitado o inactivado para desencadenar una respuesta inmune, mientras que la tecnología de Moderna se basa en el material genético llamado ARN mensajero para hacer que las células produzcan la proteína espiga del coronavirus. Gracias a este método, se permite obviar la necesidad de producir proteínas en laboratorios lo cual evita un proceso de meses y ayuda a acelerar la producción masiva para llegar a la población. Según ha señalado Moderna en un comunicado, «la compañía está encaminada a poder entregar aproximadamente 500 millones de dosis al año y posiblemente hasta mil millones de dosis al año a partir de 2021».