Una gigantesca bolsa de agua del Mediterráneo del tamaño de Murcia vaga sigilosa por el nordeste de Lanzarote, que desde finales de 2019 salió del golfo de Cádiz dirigiéndose muy lentamente al Atlántico.

Gracias a uno de los planeadores submarinos que la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocán) envía regularmente a tomar datos de las aguas que rodean el archipiélago para controlar la evolución del clima en el océano, se detectó cerca de la costa nordeste de Lanzarote una de esas grandes bolsas de agua que el Mare Nostrum expulsa de cuando en cuando hacia el Atlántico y, que llegan a sobrevivir años sin mezclarse con el océano que les rodea. Según explica a Efe Andrés Cianca, oceanógrafo de Plocán. estas enormes masas de agua giran sobre sí mismas en sentido de las agujas del reloj y, suelen moverse por el Atlántico muy por debajo de la superficie, a entre 800 y 1.200 metros de profundidad, porque son más pesadas que el agua del océano. También llamada meddy, esta bolsa que hace una especie de remolino, no se mezcla con el agua que le rodea porque el agua del Mediterráneo tiene una concentración de sal mucho mayor que la del Atlántico, es más densa, más pesada, con lo que se hunde. Y la inercia del movimiento que la hace girar sobre sí misma tiende a mantenerla compacta. Andrés Cianca detalló que esas masas de agua salen del Mediterráneo por el estrecho de Gibraltar, por lo general se hunden por su propio peso y suelen quedar largo tiempo "estancadas" en el golfo de Cádiz.

Naufragan decenas de meddies al año

Se calcula que unas 17 veces al año, bloques de esa agua mediterránea son expulsadas hacia Atlántico hacia el suroeste, en una ruta que cruza entre Azores y Portugal; y hacia el oeste, rumbo al Caribe; o hacia el noroeste, hacia Terranova. Pero lo curioso en este caso, es que muy pocas veces vagan hacia el sur, como este meddy que se localizó el 10 de diciembre en Lanzarote. De hecho, el experto reveló que en sus 26 años de trabajo en esta zona del Atlántico, este es solo el tercero que se ha descubierto en el entorno de Canarias, que probablemente haya seguido la derrota que marca el talud submarino del continente africano. La duración de los meddies es hasta que chocan con un monte submarino que rompa su estructura y haga que se dispersen. Pero pueden sobrevivir en Atlántico hasta cinco años sin diluirse. Por lo que cabe deducir que si este roza ya la isla de Lanzarote, a unos 1.000 kilómetros del golfo de Cádiz, lleva vagando por el océano alrededor de un año y siete meses.   Notas relacionadas: Un tiburón muerto de más de tres metros de longitud flotó en el puerto de Alicante