Los murcianos despiden el de una costumbre tradicional que se ha extendido por todo el mundo. Comer 12 uvas mientas suenas las 12 campanadas es una tradición que muchos murcianos la observan desde su infancia. También, se le conoce como las 12 uvas de la suerte.

Los investigadores están de acuerdo en que la tradición de comer las uvas arrancó en el año 1909. Al parecer, fue un invento de unos avispados productores de uva que, debido a los excedentes de la cosecha, decidieron promover esta costumbre. Sin embargo, nadie se pone de acuerdo en establecer dónde surgió la idea. Unos apuntan que en Alicante; otros que en Cataluña. Y no falta quien señale a Murcia.

Nacimiento de la tradición  de las 12 uvas en Murcia

Nuestra Región es la agraciada cuna de la tradición. O, al menos, eso demuestra los periódicos de la época. La edición del diario El Tiempo del 28 de diciembre de 1909 recoge textualmente la costumbre del día primero del año, cuando «la gente joven come uvas, echa los años, tiran los zapatos y ejecutan toda la interminable serie de pruebas cabalísticas para saber si serán felices en el año o se casarán durante sus doce meses». Según este relato periodístico, en Murcia ya existía la costumbre de las uvas mucho antes de 1909, aunque no se conserva otro documento que arroje luz sobre el misterio.

Fiestas de las Uvas El Casino de Murcia organizaba la llamada Fiesta de las Uvas, que reunía a centenares de parroquianos dispuestos a despedir el año y tomar «los doce clásicos y salvadores granos de uva». Memorable se recordó durante años la Nochevieja de 1917, en cuya fiesta se interpretaron jotas y romances de ciego y hasta se sirvió «un lunch en el salón de armas, por donde pasaron primero las damas y luego los caballeros». Unos acudieron ataviados de huertanos, otras lucían trajes de gallegas y hasta actuó una comparsa de murcianos vestidos de andaluces.

A lo largo del siglo pasado, la celebración de la fiesta irá ganando adeptos y espectáculos. Y pronto se rebelará como una fuente de ingresos para algunos. Cincuenta años después del inicio de esta costumbre.