Según un trabajo realizado por un grupo de seis investigadores del Instituto de Genética y Biología del Desarrollo de la Academia de Ciencias China, el origen de Ómicron reside en ratones y no en otros seres humanos, lo mismo se pensó con los murciélagos y la supuesta relación con el Covid-19.
La cantidad de mutaciones de Ómicron en la proteína S, llamó la atención desde que se conoció su existencia, al parecer esta particularidad convertía a la variante en potencialmente muy transmisible, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no tardó mucho en incluirla en el grupo de variantes preocupantes (VOC).
Hay Tres hipótesis
Los investigadores de la Academia de Ciencias China, establecieron tres hipótesis con respecto a la historia evolutiva de esta variante según dichas mutaciones y han sido publicado en la revista Journal of Genetics and Genomics:
- La primera hipótesis es que Ómicron se habría propagado y circulado en una población con vigilancia y secuenciación viral insuficientes.
- La segunda que reconocen que es la más popular actualmente-, que habría evolucionado en un paciente con infección crónica, como un individuo inmunodeprimido, que habría proporcionado al virus un entorno propicio para su adaptación.
- La tercera es que Ómicron podría haber acumulado mutaciones en un huésped no humano para después regresar a los humanos.
Basándose en trabajos anteriores sobre evolución viral y citando otros casos, como el virus del Ébola, cuentan que las mutaciones que presentan son diferentes si evolucionan en una misma especie hospedadora que si lo hacen en diferentes especies.
Lo que ponen a prueba en su investigación es si las mutaciones presentadas por Ómicron son consistentes con el entorno celular de los humanos o si, por el contrario, estarían asociadas con la adaptación a un huésped diferente.
Una vez que determinaron que las características de Ómicron concluyeron que las mutaciones de Ómicron en la proteína S, se superponen significativamente con las mutaciones en el SARS-CoV-2 adaptado al ratón.
En otros animales
La adaptación de Ómicron a ratones también habría promovido su adaptación a otras especies, como a los propios humanos, a camellos o a cabras, según los investigadores chinos, quienes señalan que, teniendo en cuenta que los seres humanos representan el reservorio más grande conocido de SARS-CoV-2 y entran con frecuencia en contacto con otros animales, además de la capacidad del virus para saltar a través de especies, parece probable que las poblaciones globales enfrenten variantes adicionales derivadas de animales hasta que la pandemia esté bien controlada. Por ello, los investigadores piden una mayor vigilancia viral y secuenciación en animales, especialmente aquellos en contacto cercano con humanos.

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