Las personas mayores se sienten más discriminadas por acciones contra el coronavirus
En España las personas mayores se sienten más discriminadas con las distintas acciones que se desarrollan ante la crisis sanitaria.
Aseguran ser los relegados a sus domicilios, descartados del uso de ambulancias cuando están desbordadas en los traslados a los hospitales.
En el momento que escasearon los equipos de ventilación en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) tampoco fueron prioridad.
Ahora, al vislumbrarse el escenario de retomar la normalidad, con el desconfinamiento, se plantean ser los últimos a quienes permitirán salir de sus casas.
Las personas mayores lo ven como un cobro de factura del coronavirus, en esta crisis sanitaria.
Aún está ardiente la aprobación del Gobierno para que los menores de14 de años puedan dar paseos y la manera cómo lo harán.
Es por ello, que estos adultos visualizan que serán los últimos a quienes se les permitirán las salidas controladas.
Las distintas asociaciones que representan a los colectivos mayores de 65 años, así es como lo intuyen.
Ante la situación la gerontóloga y presidenta de Fundación Pilares, Pilar Rodríguez, considera que se limitan los movimientos de las personas mayores, solo por razón de edad.
La experta en servicios sociales califica estas acciones como “un atentado contra sus derechos constitucionales”.
A su juicio, las personas mayores adultas gozan de la condición plena de ciudadanía, como cualquier otro grupo de población, y por lo tanto tienen derecho a tomar sus propias decisiones”.
Por su parte, la presidenta de la Asociación Española de Psicogerontología, Ana María González, comparte la teoría. No deben considerar la edad, como criterio único para estas decisiones.
“Las personas de más de 65 años no son más vulnerables a enfermar de forma grave y fallecer. Ninguna edad es sinónima de vulnerabilidad, como mucho puede asociarse a factor de riesgo”, recalcó.
Rectificar medidas
Para los colectivos vinculados a las personas de la tercera edad, es necesario rectificar y adoptar nuevas medidas de protección para este sector al momento del desconfinamiento.
Están de acuerdo en garantizar la seguridad en determinados grupos. Pero no comparten que la edad sea el único elemento considerado para establecer los criterios.
Ambas mujeres apelan a la responsabilidad de la propia gente mayor. Que decidan ellos. Que valoren en función de su estado de salud si es seguro salir. Y con criterio propio decidan si deben o no protegerse.
Recalcaron que son ellos mismos los obligados a tomar decisiones. A tener una actitud responsable para cuidar de la salud propia y pública.
No ven mal que se programen horarios de paseos a las personas mayores. Porque los ancianos necesitan mover sus articulaciones y salir del aislamiento, coinciden las activistas.
Geriátricos
En el caso de los geriátricos, que en su mayoría fueron los primeros en cerrarse, deben tomar las medidas del desconfinamiento rápidamente.
En estos espacios, el psicólogo de la residencia Masies del Mollet, Josep Parera considera que el confinamiento está pasando factura a esos abuelos que gozaban de una mejor salud.
“Desde hace unos días empezamos a detectar, entre esas personas más sanas, cuadros de depresión”, añadió.
La rutina de esos ancianos, se vio truncada, ellos necesitan volver a la normalidad, así sea con salidas programadas. Tener contacto con sus familiares.
El psicólogo expresó “Si las medidas de desconfinamiento “no incluyen a estas personas mayores, las consecuencias para su salud mental y física pueden ser dramáticas”.
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