El investigador del Instituto de Agroquímica y Técnica Alimentaria (IATA-CSIC) José María Lagarón junto con su equipo crearon las mascarillas FFP2 de nanofribras del CSIC. Estas mascarillas se comercializan desde el mes de agosto a través de su spin-off Bioinicia. Cuando se trata de mascarillas, Lagarón sabe perfectamente de lo habla. Por lo que, explica que en los sitios cerrados, no utiliza otra mascarilla distinta a la FFP2. Debido a que esta es la mascarilla que todas las investigaciones científicas que se han realizado hasta ahora  avalan como la más efectiva ante los aerosoles.El investigador del CSIC es radical en cuanto a su postura: en los interiores no sirven, así lo explico en una entrevista. Cuando le preguntaron por las mascarillas quirúrgicas servían para aerosoles él se refirió a estas así, “No, porque son abiertas. Y porque se testan contra bacterias, no contra virus”. Cuando las testas, tienes que probar su eficiencia de filtración contra bacterias de 3 ó 4 micras. Que debe ser superior al 95% o incluso al 98%. Pero nosotros tenemos una máquina para filtrar aerosoles, y cuando yo cojo una quirúrgica y la testo con aerosoles, me sale que la filtración estaría entre un 65% y un 80%. No más. De la misma forma continuó explicando “Los aerosoles van desde las 0,3 micras a las 3 micras. La lluvia de aerosoles suele estar alrededor de las 0,3 micras. Por poner un ejemplo, imagínate que los virus (que miden 0,15 micras) volasen sueltos. Si se acercan cien virus (en cien aerosoles de 0,3 micras) a mi mascarilla quirúrgica, la mascarilla sólo pararía a 65, o como mucho a 80, pero el resto pasarían tranquilamente. Hay la noción equivocada de que una mascarilla quirúrgica protege que tú contagies a otros, pero eso no es verdad.”