Agentes de la Policía Nacional Española, han detenido a dos pateristas argelinos que pertenecen a un grupo criminal dedicado al tráfico de seres humanos desde su país hasta las costas de la Región de Murcia. Los detenidos, dos varones de 30 años de edad,  resultaron, ser los patrones de las embarcaciones dedicadas al tráfico de seres humanos, conocidos en el argot policial como 'pateristas'. A los detenidos se les acusa por delitos de tráfico ilegal de personas en condiciones precarias y peligrosas, pues atestaban las embarcaciones, tipo patera, para transportar ciudadanos extranjeros de manera ilegal, y de manera insegura. Con el proceso policial se ha conseguido el ingreso en prisión para los dos detenidos, así como la desarticulación de, al menos, una pequeña parte de la organización criminal argelina, pues son apenas dos de las muchas embarcaciones que frecuentemente desembarcan repletas de inmigrantes en las costas españolas. A principios de julio volvieron a llegar a las costas murcianas pateras que realizaban la ruta que une Argelia con las costas de la Región, cubriendo la zona de llegada la extensión comprendía desde Águilas hasta Cabo de Palos.

Los pateristas: un negocio que da para vivir.

Los detenidos hacían del manejo de pateras su modus vivendi, siendo siempre su intención la de regresar a Argelia nuevamente para organizar viajes por mar consecutivamente. Los pateristas son dueños de las naves, o están bajo manejo de las mafias del tráfico de personas, negocio que deja unas ganancias que rondan los 350 mil euros por jornada. El precio de una plaza en una patera desde las costas africanas hacia España, sobrepasa mínimo los 1.000 euros por puesto, lo que hace este negocio ilegal, una entrada muy lucrativa de dinero. El viaje en estas embarcaciones también tiene puestos de primera clase, pues si se pagan 500 euros adicionales, te prestan un chaleco salvavidas para estar a salvo en caso de un muy posible naufragio. Así mismo, el peligro para los inmigrantes no concluye al finalizar el viaje por el mar, pues también están bajo amenaza de que guarden silencio y no den ninguna información en caso de ser interceptados por las autoridades españolas.