Aunque el Mar Menor sigue siendo un paraíso por su situación geográfica estratégica, con sus cinco islas volcánicas y una biodiversidad singular, también siguen transcurriendo los años y es nulo el esfuerzo por parte de las autoridades ambientales para detener el ecocidio de esta laguna murciana. Los mismos peligros de hace décadas siguen envenenando al Mar Menor, como lo han sido:
  1. La agricultura masiva con sus desechos de nitratos.
  2. El ganado con las macrogranjas que arrojan todos los purines y desechos a las cuencas de los ríos.
  3. El acelerado urbanismo que por décadas nunca se ha controlado.
  4. Las antiguas minas convertidas en zonas de secado que al llover acaban todas sus toxinas en la laguna.
  5. La excesiva actividad portuaria, con una decena de puertos en ese estrecho espacio.
  6. E incluso, el cambio climático que con las lluvias y la falta de un sistema de canalización del agua dulce, acaba afectando la salinidad del Mar Menor, y por ende, su vida marina.
Ya a inicios de 2020 en un análisis realizado por la Universidad de Alicante, arrojó que "aunque el agua se ve limpia y transparente, por debajo de tres metros de profundidad, la laguna está absolutamente muerta, no hay nada". Buceo para exploración del estado del Mar Menor. El País Asimismo, las playas del Mar Menor llevan cinco años sin la distinción de banderas azules, y ha sido por medio de los distintos colectivos, voluntariados y plataformas vecinales en defensa de éste, que se ha denunciado la ausencia de limpieza en las calles, paseos de Cartagena y la falta de fumigación contra los mosquitos. Lo que se traduce en un abandono total por parte de las autoridades gubernamentales y ambientales.

Más allá del ecocidio del Mar Menor

Recientemente, los ecologistas y las plataformas vecinales han mostrado malestar por su escasa representación en el Consejo del Mar Menor.

Este órgano que debe velar por la protección de la laguna está representado en su mayoría por empresarios. Lo que ha activado las alarmas también del Colegio de Ambientólogos de Murcia, que pide tener una representación tanto en el Comité de Asesoramiento Científico como en el Consejo Mar Menor.

Asimismo, con una Ley de Protección y Recuperación del Mar Menor vigente desde julio de 2020, que se vería complementada con la declaración de la masa de agua subterránea del Campo de Cartagena, con el interceptor para evitar que las aguas contaminadas por nutrientes llegasen al Mar Menor,...Todo esto, sólo ha quedado en papel y en la incertidumbre de no saber qué ha pasado con los presupuestos fijados para la descontaminación y protección del Mar Menor de 2020 y 2021. De igual manera, deslindarse de las responsabilidades institucionales van en detrimento de esta albufera de agua salada. Como es el caso de la reciente demanda que ha interpuesto la Fiscalía a la Consejería de Medio Ambiente por no castigar a 10 grandes empresas por sus vertidos al Mar Menor. Más esta Consejería ha tardado un año en decidir que no es competente para instruir los expedientes por daños al Mar Menor, y descolgarse de dicha responsabilidad argumentando que esa labor corresponde a la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS). Episodio de 2019 de la sopa verde en el Mar Menor

A pesar de todo, siguen sumándose las voluntades para defender al Mar Menor

Son diversas las iniciativas, activistas y colectivos que se siguen luchando para evitar el ecocidio del Mar Menor, e irónicamente, más fuera de la Región de Murcia que dentro de ella. Tal y como nos cuenta Marta Añibarro del voluntariado Abracemos al Mar Menor, "gracias al grupo liderado por Teresa Vicente, se ha sacado la Iniciativa Legislativa Popular para poder dotar al Mar Menor de derecho jurídicos propios. Que tras la recolección de 500.000 firmas, sería un gran avance para dotar de derechos a esta laguna, como por ejemplo, lo ha sido en Colombia y Nueva Zelanda, donde han sido un éxito en defensa de sus espacios naturales. Añibarro insiste en que "el problema debe salir de Murcia sino no hay nada qué hacer porque la población local ¿A quién se va a enfrentar? La protección del Mar Menor se enfrenta a poderosos intereses por parte de grandes grupos monopolistas y empresariales, que llevan tiempo lucrándose de esta agricultura desaforada e intensiva, que cuenta con un total de 8.400 hectáreas de regadíos ilegales. Pero hasta ahora, tanto el Partido Popular de Murcia como sus aliados de la ultraderecha -ambos estrechamente ligados a estos intereses empresariales del Campo de Cartagena- han impedido cualquier iniciativa seria de protección de la laguna, cuyo estado sigue agonizando desde el punto de vista ecológico. Muerte masiva de peses por la eutrofización o eliminación de oxígeno Por lo que se propone reducir la superficie de regadío con una reconversión ambiental de las actividades agrarias y ampliar la superficie de humedales naturales en torno al Mar Menor. Además, de aplicar realmente el principio de “quien contamina, paga”. A día de hoy la recogida de firmas para que el Mar Menor sea considerado como una persona, y así cuente con derechos y esté protegido sigue en marcha hasta el mes de octubre. Pero desde el activismo ecológico advierten que tienen la batalla política abierta, y van a negociar con el Gobierno nacional. "Tenemos un abanico de posibilidades, no solo las firmas" han afirmado.

La asignatura pendiente para este verano

Actualmente, el agua en las playas del Mar Menor está transparente y el fitoplancton apunta a una buena recuperación de la laguna. Más sin embargo, la asignatura pendiente ante inminente la llegada de turistas, sigue siendo la presencia de fangos en algunas playas, como en Los Urrutias. Por lo que los turistas que se bañen en el Mar Menor le van a notar mucho más transparente, más salado y perfecto para bucear en la mayoría de las zonas, aunque habrá que saltar la barrera de fango que está presente en ciertas playas y que puede espantar a los veraneantes. Recogida de fango acumulado en playas cartageneras. La Verdad Notas relacionadas: Ecologistas en Acción se ancla en el Mar Menor para protestar por su ecosistema agonizante Abracemos al Mar Menor busca recoger 500.000 firmas para acabar con el “ecocidio”