7 de octubre 2021.  Desde la isla española de  la Palma llega una bruma de ceniza volcánica, pasará por el territorio venezolano.

Una nube de dióxido de azufre está sobre Venezuela y se expandirá por todo el territorio del país en los próximos días ha informado La ONG venezolana Azul Ambientalista.

Al menos 20.000 toneladas de dióxido de azufre ha expulsado el volcán, entre otros compuestos químicos, de acuerdo con el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan). Así, tal como aseguraron los expertos, se trata de partículas en suspensión que han ascendido a las capas más altas de la atmósfera y los vientos las están esparciendo.

Las imágenes satelitales obtenidas por la Agencia Espacial Española ESA, indican la nube ya entró en el Caribe y se evidencia que Venezuela y el norte de Colombia son las zonas con mayor incidencia de estos residuos volcánicos, que permanecerán en el aire desde el 4 de octubre hasta el 11 del mismo mes aproximadamente. 

El dióxido de azufre del volcán  atravesó el Océano Atlántico 

El pronóstico muestra una nube de dióxido de azufre originada en Canarias que atraviesa el Océano Atlántico y alcanzó Puerto Rico el domingo 3 de octubre. Luego pasó sobre República Dominicana y seguirá su camino hacia el oeste más allá de Cuba y Venezuela.

Una nube de azufre tiene efectos principalmente en la atmósfera. La concentración de este gas provoca la formación de capas gruesas de humo que impiden que la luz del sol pueda traspasar sobre ellas. 

¿Nos afectaran los gases del volcán?

Gustavo Carrasquel Parra, periodista ambiental y director general de Azul Ambientalista explicó que el paso de la nube por Venezuela no causará mayor riesgo. 

Se espera que las altas concentraciones de este contaminante representen un riesgo para la salud, las condiciones en las cuales llega al Caribe son muy mínimas, por lo que los expertos recomiendan el uso de mascarillas para reducir los efectos que pudieran ocasionar en el cuerpo. 

La aspiración de estos gases tóxicos podría provocar irritación en los ojos, nariz y garganta. El dióxido de azufre tiene efectos irritantes principalmente en los ojos y en las vías respiratorias.

En los casos más graves, este tipo de gases pueden llegar a provocar broncoespasmos.