En Umbría, Italia, una escuela la escuela “Patrizi-Baldelli-Cavallotti”, se ha convertido en protagonista de un interesante experimento social: los alumnos suspendidos tendrán que pagar la sanción disciplinaria de horas o días a través de una nueva vía de reinserción, llevando a cabo un trabajo voluntario junto a los discapacitados y a los ancianos huéspedes de una residencia de ancianos.

 

El proyecto parte de una observación muy simple: que la suspensión de los alumnos termina siendo un período de descanso en casa por sí mismo, raramente útil para “redimir” al niño, por lo que es mejor convertirlo en un momento socialmente útil, transformando al estudiante en un recurso para la comunidad.

 

Las malas conductas escolares, están bajo la supervisión de tutores académicos y cooperativa social, donde participan en las actividades lúdicas y recreativas que ofrece la residencia y, en general, desempeñan un papel de escucha y acompañamiento. 

 

Actualmente hay un compromiso semanal por un período que varía en función de la sanción impuesta por el Instituto a cada alumno.

 

Según Marta Boriosi, directora de la escuela, el objetivo de la cooperativa y del Instituto es promover entre los alumnos los valores del don, la gratuidad y el compartir, el compromiso civil con la comunidad, la ciudadanía activa y consciente, el respeto a los demás y a los diferentes, el sentido de la solidaridad y la igualdad constitucional, la educación y la reeducación, la sanción individual como medio de promoción y mejora de la persona, y promover la participación de los niños y niñas en la comunidad local en la que se mueven, a través del conocimiento de las asociaciones de voluntarios locales y el compromiso personal.

 

Por ahora hay tres estudiantes implicados y que han demostrado que entienden cómo hay una realidad diferente a la suya, según lo explica Luciano Veschi, presidente de la cooperativa social.

Esta iniciativa revolucionaria y que podría ser un ejemplo futuro parea aplicarlos en diversas escuelas de la Región de Murcia y en toda España, puede ser un camino para que los jóvenes se sientan afortunados y comprometidos con la sociedad, tomando conciencia del buen vivir en armonía y respeto en las escuelas.