La inflación de España, estimada en el Índice de Precios de Consumo (IPC), se situó en un 9,8% anual durante el mes de marzo, lo que supone un aumento de 2,2% respecto a la tasa con la que se cerró febrero, del 7,6%.
Así lo ha confirmado el Instituto Nacional de Estadística en un comunicado que señala: "Esta tasa sería la más alta desde mayo de 1985".
Para los especialistas de la institución esto se debe a las subidas generalizadas en la mayoría de componentes del IPC, entre los que destaca el incremento de precios en electricidad, combustibles y alimentos, es decir lo elemental para la vida.
El tema de las finanzas y la inflación según el gobierno
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció que se trata de "un mal dato que afecta a nuestra economía y a nuestra sociedad", en una aparición en el Congreso de los Diputados.
Asimismo el mandatario español afirmó que su gestión no es la responsable de la inflación afirmando que en un 73% el aumento de los precios se explica por el encarecimiento de la energía y los alimentos, algo que a su modo de ver es consecuencia directa de la operación militar de Rusia en Ucrania.
En esa línea, Sánchez defendió el plan de choque económico aprobado el 29 de marzo por su Gobierno –que contempla ayudas para familias y empresas por valor de 16.000 millones de euros– como la mejor herramienta para "reconducir los costes de la vida".
"Doblar la curva"
En el mismo encuentro ante el congreso, Sánchez habló de la necesidad de la inflación, una expresión que retrotrae a los españoles a los peores momentos de la pandemia, cuando su Gobierno les pedía sacrificios para doblar la curva de contagios por COVID-19.
Por su parte, los sindicatos mayoritarios –Comisiones Obreras (CC.OO) y la Unión General de Trabajadores (UGT) – reaccionaron al dato de inflación pidiendo medidas que permitan proteger los salarios.

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