Los agentes practicaron en ambos casos la maniobra de Heimlich

 

En menos de 48 horas agentes de la Policía Local salvaron la vida a dos bebés que padecían de asfixia por atragantamiento tras haber ingerido un alimento. 

 

Primer caso 

El primer caso se produjo el lunes, cuando la Policía recibió el aviso del teléfono único de Emergencias y una patrulla se desplazó hasta la vivienda donde se encontraba el menor.

«Lo encontraron amoratado debido a las grandes dificultades que tenía para respirar», explicó este martes el concejal de Seguridad Ciudadana, José Luis Ruiz. Detalló que «inmediatamente, los agentes procedieron a realizar la maniobra Heimlich, que se utiliza para desobstruir las vías respiratorias en momentos de ahogamiento». Uno de los agentes colocó al bebé en su antebrazo boca abajo y le dio suaves golpes en su espalda, y el pequeño «comenzó a expulsar diversos líquidos, espuma, baba y mucosidad tanto por la boca como por nariz y poco a poco fue recuperando la respiración y el color».

 

Segundo caso

El otro caso se produjo este martes a las 15.30 horas cuando los padres de un bebé de ocho meses avisaron al 112 por el atragantamiento de su hijo con un alimento. El padre le practicó primeros auxilios dándole golpes en la espalda pero los agentes comprobaron que el bebé no reaccionaba y tuvieron que realizarle también la maniobra de Heimlich, antes de la llegada del personal sanitario, que trasladó al bebé en buen estado hasta el hospital Rafael Méndez para un examen más exhaustivo.

 

Ruiz destacó la «profesionalidad y rapidez» con las que actuó la Policía Local en los dos casos,  que «deja patente la amplia formación en primeros auxilios que tienen nuestros agentes, que renuevan de forma continua con cursos de uso de desfibriladores y maniobras de reanimación impartidos por la Concejalía de Seguridad Ciudadana».