La esposa de Carlos III ha conseguido tras la persistencia ser hoy la reina consorte.
Parecía pronto para lucir tiara heredada de Isabel II a apenas tres meses de su muerte, pero el debut como reyes de Carlos III y Camila en una cena de Estado se hizo como la ocasión ideal.
La noche del martes la familia real británica ha vuelto a vestirse de gala tras la muerte de Isabel II, en la primera cena de Estado en Reino Unido desde el inicio de la pandemia con motivo de la visita oficial del presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa.
Para la ocasión la reina Camila ha estrenado la tiara de zafiros de Jorge VI, una joya menor entre la grandes tiaras que lució en su vida Isabel II, y que, a diferencia de otras alhajas, tiene una procedencia un tanto incierta.
La tiara de zafiros de Jorge VI hoy en manos de Camila
Se sabe que Isabel II recibió de su padre como regalo de bodas un importante collar de zafiros que luego ella quiso reducir de tamaño, y se cree que esta tiara resultó de esa merma de la pieza original. El lujoso collar, que también ha lucido por primera vez Camila la noche del martes, fue comprado a finales del siglo XIX a la princesa Luisa María, hija del rey Leopoldo II de los Belgas, después de que su matrimonio hiciera aguas por sus muchas infidelidades y fuera repudiada por su familia.
La esposa de Carlos III lució, a juego de las joyas, un vestido que ya llevó en una cena con líderes de la Commonwealth en Ruanda y también lo usó para una sesión fotográfica con la revista Vogue con motivo de su 75 cumpleaños, que celebró el pasado 17 de julio. La reina Isabel II lució este collar en múltiples ocasiones, como en su jubileo de zafiro (65 años en el trono) o en la cena de Estado en la recibió al presidente Kennedy y a su esposa, Jacqueline Kennedy, en 1961. Y parece que ahora formará parte del joyero recurrente de la nueva reina consort

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